Sobre este episodio
Hoy quiero invitarte a reflexionar sobre una pregunta que, aunque parece sencilla, puede revelar mucho acerca de nuestro corazón:¿Qué significa realmente ser bendecido?Vivimos en una época donde la palabra bendición se usa constantemente. Escuchamos expresiones como: “estoy muy bendecido”. Me compré un vehículo, “Conseguí un mejor empleo, Dios me bendijo”, “Pude comprar una casa,Y no hay nada de malo en agradecer a Dios por sus provisiones. Él es un Padre bueno que conoce nuestras necesidades y disfruta cuidar de sus hijos.El problema comienza cuando reducimos la bendición de Dios únicamente a las cosas materiales.Cuando pensamos que quien tiene más dinero está más bendecido.Cuando creemos que una cuenta bancaria es el termómetro del favor de Dios.Cuando medimos la espiritualidad por la prosperidad, la fama, por el tamaño de una casa, un vehículo o una posición económica.Y esa manera de pensar no nació en la Biblia.Nació en una cultura que ha confundido el éxito con la aprobación de Dios.Sin embargo, cuando abrimos las Escrituras encontramos una realidad muy diferente.El apóstol Pablo comienza la carta a los Efesios diciendo algo extraordinario:“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.”