Sobre este episodio
Yo soy una que estoy harta de que los políticos se rían de uno en la cara y que además me digan que su pillería es en beneficio de la gente. Me es muy difícil creer que las personas se arrepienten de lo que ha sido su vida y que sin ningún acto de contricción público se “abuenen” y empiezan a preocuparse por lo demás. Después del pronunciamiento de Pacheco de ayer temo que los congresistas del PRM se apresten a validar el proyecto de ley presentado por el inefable senador Felix Bautista, el hombre más rico de San Juan y sus cruces sin que se pueda demostrar el origen de su fortuna. Tan grande es esa fortuna que no la pudo contar en sus votos matrimoniales. El proyecto de ley que se conoce en una comisión Bicameral es una obra de Bautista, José del Castillo e Iván Lorenzo. Peledeístas por San Juan, Elías Piña y Barahona. Dudo que alguno de ellos pretenda afilar cuchillo para la garganta de mucha gente de su partido y aliados políticos y económicos. No me digan que la ley no tiene efecto retroactivo, porque la ley es la ley. Ya oímos una declaración de Pedro Catraín, perremeista por Samaná y presidente de la citada comisión Bicameral. Si en algo tenemos experiencia como resultado de 20 años de gobierno del PLD es de leyes que se hicieron para que no sirvieran para nada y eso va desde aspectos institucionales como la ley de partidos hasta elementos de control como la ley de compras y contrataciones. Se hicieron para llenar los requisitos formales del momento o porque la presión internacional acogotaba a los gobiernos. Yo no conozco el texto de la ley, pero la prisa de los últimos días me asusta. Tenemos cinco legisladores del PRM sometidos a la justicia y en el común denominador está el lavado de activos y el lavado no es solo del narcotráfico. Desde que llegó al gobierno el PRM ha sido incapaz de definir una línea política y Luis Abinader gobierna solo administrando los intereses de un liderazgo empobrecido. Les sugiero que se miren a si mismo porque el liderazgo que se le reconoce al presidente no se extiende ni a su partido ni a sus legislares y ni siquiera a sus alcaldes y alcadesas.